Psicología en la pareja y la familia

Superar una ruptura traumática: jugando con el cerebro.

jueves, enero 07, 2016

Superar una ruptura sentimental, independientemente de las circunstancias en que haya tenido lugar, es siempre un proceso arduo y doloroso; una etapa vital de duelo y redescubrimiento personal.



El tratamiento psicológico de apoyo a las personas que sufren los embates de la ruptura se puede abordar desde diferentes perspectivas, siempre teniendo en cuenta e integrando en la terapia las características particulares de cada caso.

Hoy quiero enfocar el artículo en el proceso de recuperación tras una ruptura traumática, es decir, aquella promovida por desencadenantes especialmente conflictivos o duros de asimilar psicológicamente, o aquellas en las que la relación previa a la separación fue mantenida con personas con rasgos dominantes o similares.



Ante una ruptura siempre hemos de tener en cuenta como primer paso para abordar la mejora que la persona se siente vacía, rota, desgajada de su mitad emocional; de aquel individuo que durante un período concreto de su vida ha sido su compañero, con el que estableció vínculos, rutinas, lugares, canciones, experiencias comunes.

Este punto es fundamental si queremos establecer unas pautas sólidas de actuación: la persona debe entender que todo ese dolor físico que sufre proviene del luto emocional, del hecho de afrontar en soledad esa vida que hasta hace poco era compartida.

En el caso de las personas que sufren rupturas traumáticas, la cosa se complica pues suele haber una fuerte dependencia emocional hacia el ex: sobre todo en caso de maltratadores psicológicos, físicos, de sujetos psicópatas, etc; donde el rol en la pareja del abandonado ha sido habitualmente de sumisión, se crea un vínculo apego / dependencia que deja al individuo sin autoestima ni sentido de autoeficacia (éste es el modus operandi preferido del psicópata, dejar a su pareja aislada del resto para poder manejar su psique a su antojo, hacerle sentir culpable de sus actos y emociones, y avergonzado de sus reacciones), lo que provoca un escenario complicado donde conseguir que germinen las semillas de la recuperación.


Las terapiascognitivo conductuales han resultado muy efectivas para tratar este tipo de casos, pues se basan en la reestructuración del pensamiento para promover conductas más adaptativas.

Si estás pasando una ruptura traumática, lo aconsejable es que acudas a un especialista que te brinde su apoyo para afrontar esta etapa vital, pero desde aquí te hago llegar unos pasos que pueden servirte puntualmente:

1-     Localiza tus pensamientos erróneos: probablemente has conseguido mantener el contacto cero, paso fundamental a la hora de avanzar en el proceso de recuperación, pero aún así cada vez que pasas por sitios comunes, que hueles su perfume o escuchas vuestra canción, te sobreviene un dolor y vacío inmensos, que te hacen entrar en un bucle de pensamientos catastrofistas del tipo “nunca volveré a tener pareja”, “jamás amaré a nadie como a él/ella”, “soy demasiado débil para superar esto”, “siento que no puedo respirar del dolor”, etc.

Lo primero que debes hacer es localizar estos pensamientos y anotarlos en un cuaderno junto al desencadenante, así:

·        Conducta :“Hoy he entrado al centro comercial y he visto el restaurante donde cada viernes cenábamos”
·        Pensamiento erróneo: “He sentido que me faltaba el aire, que nunca más volvería a disfrutar de cenas como aquéllas con nadie, y que no quiero volver a ese lugar”

2-     Aplica pensamientos racionales: evidentemente, dentro de ti, sabes que tus pensamientos están equivocados, nublados por el dolor de la ruptura y la tristeza, y que probablemente todo esto pase en algún momento y volverás a recuperar tu fuerza y tus ganas de seguir adelante. 

      Por tanto, el siguiente paso en la terapia es hacer el esfuerzo de plantear un pensamiento lógico alternativo a ese pensamiento erróneo y doloroso que surge espontáneamente en tu cabeza, así:

·        Conducta :“Hoy he entrado al centro comercial y he visto el restaurante donde cada viernes cenábamos”
·        Pensamiento lógico alternativo: “ Vaya, ahí está nuestro restaurante. Recuerdo las cenas cada viernes, y siento un gran dolor por no poderlas repetir, pero estoy seguro de que en el futuro disfrutaré de cenas como aquéllas con amigos y familia, e incluso con otro compañero. Es un sitio muy bueno donde acudir, y no es sólo de mi ex y mío, estará ahí cuando decida volver a disfrutar de él”.

3-     Conducta positiva desencadenante: probablemente las primeras veces que intentes el paso 2, no te lo “creas”, sea algo forzado y algo que no te repercuta muy profundamente, porque los pensamientos erróneos intentarán reflotar y sobresalir en tu mente dolorida.

Pero continuar ejercitando los pasos 1 y 2 da lugar a un cambio fundamental: cambia las rutas de pensamiento en nuestro cerebro
Si cada vez que sentimos que nos viene un pensamiento disfuncional, aplicamos la técnica y pensamos algo lógico, nuestro cerebro crea una nueva vía de razonamiento, que provoca una mayor facilidad para, en próximas ocasiones, aplicar pensamiento lógicos de forma automática.

Es como “reprogramar el cerebro”, para que vuelva a pensar con claridad.
Esto da lugar a un cambio en tu conducta, del que te irás dando cuenta poco a poco, así: 

·        Pensamiento lógico alternativo = creación de nuevas formas de pensar automáticas.
·        Conducta: “Al final he decidido venir a cenar con mi amiga María al restaurante, es un sitio que me encanta y no tengo por qué dejar de venir. Al salir de la cena me he dado cuenta que me encontraba mejor de lo que esperaba, y ahora tendré nuevos recuerdos asociados a este lugar, con mi amiga Maria, no sólo con mi ex. Me siento “liberado” J

En las rupturas traumáticas la autoconfianza percibida suele estar muy afectada, lo que promueve que el individuo se sienta “atrapado” y sin recursos personales para afrontar la situación, generándose un bucle de autocompasión y temor al futuro que paraliza el proceso de duelo.

Sobre todo hay que tener especial consideración en los casos de trato con exparejas con características de personalidad psicópata (personas sin empatía, ni compasión, ni sentimiento de culpabilidad) que suelen mantener a su “víctima” retenida tras la ruptura, generando continuos contactos con ella, sin dejar que la persona avance y creando falsas expectativas de reconciliación.

Es imprescindible en casos así el contacto cero desde el inicio de la ruptura, cortando todas las vías de comunicación entre la ex pareja, incluso en casos extremos planteando el traslado físico a otro lugar donde el antiguo compañero no tenga acceso.

Si por las circunstancias fuera imposible el contacto cero (custodia de hijos, temas laborales o económicos), hay que intentar mantener el trato exclusivamente relacionado con estos puntos, sin dejar que el otro pregunte o indague sobre cuestiones personales, pues lo suelen utilizar como puente emocional para volver a recuperar el trato y el dominio sobre el otro.


Espero que estos breves apuntes hayan ayudado a todos aquellos que pasan una situación de ruptura traumática, ya que incluso tras largos períodos de tiempo, es frecuente que las heridas perduren y los afectados carguen con prejuicios y temores ante el trato sentimental.



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